EL CASO DE LA REINA ESTER

 

Traeremos en seguida un resumen parcial del episodio ocurrido a la Reina Ester.

 

Hace 2360 años, reinó en la antigua Persia el rey Ajashverosh (Asuero). En el tercer año de su reinado, hizo un gran banquete de ciento ochenta días, invitando a todos los ministros y siervos que estaban bajo su poder.

 

La finalidad de ese banquete era exhibir su riqueza y la honra de su reinado, que se expandió por el mundo entero.

 

Al finalizar ese primer banquete, el rey hizo un segundo banquete de siete días para todo el pueblo de Shushán (Susan), la capital. A cada uno le servían el vino que le gustaba, pero a nadie obligaban a beber.

 

La reina Vashti, su esposa, también hizo un banquete para las mujeres. El rey quiso exhibir la belleza de su esposa a los invitados. Les preguntó a sus ministros si querían ver a su esposa. Le respondieron que sí, siempre y cuando luzca solamente su corona real. A Vashti le fue ordenado presentarse ante el rey de acuerdo a las exigencias de sus ministros. Ella se negó.

 

El rey consultó a sus ministros para saber cómo castigar a Vashti, por haber incumplido su orden. Finalmente, el rey condenó a muerte a su esposa y mandó que le buscasen a su futura esposa entre las jóvenes más bellas en todo su reinado. En Shushán vivía Mordejai, el justo, quien cuidaba en su casa a Ester, su sobrina. Ella era muy bonita, siendo que era huérfana, Mordejai la crió como si fuese su hija.

 

Ester fue escogida. De hecho, para quien conoce el final de la historia, gracias a Ester y a Mordejai el pueblo de Israel se salvó de un gran decreto de exterminio planeado por Hamán, el ministro principal del rey.

 

Hemos de analizar este suceso. Siendo que Ester tenía la obligación de vivir con el rey, como le había indicado Mordejai, ¿por qué Ester no estaba obligada a desobedecer la orden del rey, aunque hubiese causado peligrar su vida? ¡Era una transgresión pública! Como hemos explicado si se trata de una transgresión delante de un público, la obligación de entregar la vida para no transgredir la Torá se aplica a todos los preceptos.

 

El Talmud pregunta esta cuestión y da dos respuestas:

 

  1. Ella se consideraba como un pedazo de tierra. Es decir, ella era pasiva como la tierra, sin participar en absoluto del acto ilícito, anulando totalmente todo placer.

 

  1. El rey no decretó contra los preceptos de la Torá, sino su intención era para saciar sus deseos mundanos. Por lo tanto, ella tenía permitido actuar de forma pasiva.

 

Resultando que, de acuerdo a esta opinión, si un no judío fuerza a un judío a transgredir un precepto de la Torá por intereses personales, pero no para que reniegue de su judaísmo, no es necesario entregar la vida, inclusive en público. De todos modos, cuando su intención es que transgreda la Torá, se debe entregar la vida y no transgredir delante de un público. (Véase más detalles en el capítulo “Leyes”)

 

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