La Mishná:Tratado de las Primicias

Por:Z.G. Libros de Judaísmo 

Tapa blanda

US$10

Envío incluido con una compra mayor de US$100 

 

 

 

La Mishná:Tratado del Año Sabático

Por:Z.G. Libros de Judaísmo 

Tapa dura

US$10

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Capítulo del libro La Mishná Tratado del Año Sabático

SHEMITÁ[1]:

LLEVANDO A LA PRÁCTICA LA FE EN D-S

 

Y en el séptimo año la tierra descansará para D-s

 

En el Midrash (Vaykrá Raba 1, 1) se explica el versículo (Tehilim 103,20) Bendigan a D-s los entes espirituales. Dice Rabí Ytzjak: Este versículo se refiere a quienes no trabajan la tierra el séptimo año observando las leyes del Shemitá.  Está indudablemente al alcance del ser humano esmerarse en el cumplimiento de un precepto, durante, un día, una semana o un mes, pero doblegar al instinto del mal y no labrar la tierra, no cosechar durante un año entero, tan sólo por ser un Mandamiento Divino, es francamente imposible. Más aún, considerando que debe permitir a los extraños que entren a su terreno y se lleven los frutos, con el corazón pleno de alegría por el cumplimiento del precepto.  Quienes observan las leyes de Shemitá, son por cierto comparables a los entes espirituales, imbuidos de fuerzas sobrenaturales para cumplir la Voluntad Divina. 

Este precepto no rige solamente para grandes rabinos, sino para cada judío que posea campos. Por otra parte, el castigo por su incumplimiento es muy severo, a saber, el exilio. Intentemos entender por qué es tan grave su incumplimiento.  

El Sefer Hajinuj (precepto 84) explica que la finalidad del precepto de Shemitá es que en el pueblo judío se arraigue la fe en D-s, confíen plenamente en Él y comprendan que el sustento depende solamente de Él. Aunque la gente debe esforzarse para conseguir su sustento, no deben pensar que por su esfuerzo lo consiguen. Sino que, es como una “deuda” que la humanidad debe saldar, “Con el sudor de tu frente conseguirás tu pan”.

Con anterioridad a que Adam Harishón transgrediera, los entes espirituales se encargaban de cocinarle, le filtraban el vino, mientras que él dedicaba su tiempo al estudio de la Torá y al Servicio Divino.

Después de la transgresión, le fue impuesto el castigo de procurarse el sustento. No obstante, no ha de preocuparse pensando cómo conseguirá su sustento dentro de diez años, sino confiar que D-s se lo proveerá.

El pueblo de Israel fue ordenado a vivir cada séptimo año una vida más espiritual. En ese año, al sentirse obligado a confiar plenamente en el Creador, se le arraiga esta cualidad y le servirá este trabajo espiritual hasta la próxima Shemitá y así sucesivamente.

Es ésta una necesidad imperiosa para todo el pueblo de Israel, por lo cual, no solamente para aquellos individuos poseedores de un nivel espiritual elevado fue ordenado este precepto, sino para todo el pueblo. La gravedad de su incumplimiento radica en que un propósito fundamental del judaísmo es entender que todo depende de D-s. 

Existen varios niveles en la confianza (Bitajón) en D-s, como se aprende de los versículos (Vaykrá cap. 25, vers. 18, 20, 21): Cumplirán Mis mandamientos y los harán y la tierra dará sus frutos y comerán y se saciarán. Cuando inquieran: ¿Qué hemos de comer en el año séptimo…? Yo haré efectiva Mi Bendición en el año sexto para que produzca (la tierra) cosecha (suficiente) para tres años. 

Explican los Rishonim que, “cumplirán Mis mandamientos”, se refiere al cumplimiento de la Shemitá y del año de Yovel. D-s garantiza que la tierra dará frutos y comerán hasta saciarse. Rashi explica que la bendición recae dentro del estómago.

Rabí Ovadiá Sforno explica que el milagro consiste en que una misma cantidad de alimento basta tanto para un niño como para un adulto, como encontramos en el Man que tanto niños como ancianos recibían la medida de un Omer[2] y les alcanzaba. “Cuando inquieran: ¿qué hemos de comer en el séptimo año”, significa que, mientras la persona no pregunta porque confía plenamente en el Creador, no le es necesaria una cantidad mayor de frutos, sino que le basta  con la bendición cuando come, como explicamos anteriormente.

Tampoco es necesario que tenga que esforzarse más para recolectar más frutos. Pero, si no han alcanzado tal nivel y preguntan “¿qué hemos de comer en el séptimo año porque no trabajaremos la tierra?”, D-s les dará una mayor cantidad de frutos y tendrán que trabajar duramente para almacenar los frutos durante tres años.

Aprendemos que lo ideal es confiar íntegramente en D-s, porque todo lo que nos ordena es para nuestro bien.

No solamente en el año de la Shemitá, sino diariamente, en la medida en que uno confía en D-s, así Hashem se conduce con él.

Como consta “D-s es la sombra a tu diestra”. Análogamente a la sombra que repite los movimientos del sujeto, así la Conducta Divina con cada individuo, corresponde a sus actos para con Él. Si siente que no puede hacer nada sin la Ayuda Divina y confía plenamente en D-s, recibe Su ayuda. Pero si piensa que puede arreglárselas por sí mismo, entonces D-s le dice: “Veremos cómo te arreglas por tu cuenta”.

La Confianza en D-s es posterior a la Fe (Emuná) en Él. Como explica el Rambán (Emuná y Bitajón cap. 1) que el Bitajón y la Emuná son dos conceptos diferenciados. Porque hay quienes creen en D-s, pero no confían que los ayude. Pero quien confía en D-s, obviamente cree en Él. Hay árboles que dan frutos y otros que no, pero no existen frutos sin árboles. De la misma manera, no existe confianza en D-s si no se cree en Él. 

En el libro Jovot Halevavot (Sháar Habitajón 1) se enseña que Bitajón significa la tranquilidad de que goza la persona por confiar en D-s. Se asemeja a un bebé que se apoya en su madre que le amamanta, como consta en Tehilim (131,2), porque es tan grande el amor que tiene la madre por su pequeño hijo que no lo dejará sin amamantar. Así se debe confiar en D-s y cuanto más confíe en el Creador más Le dará. Pero cuando el niño crece y puede arreglárselas por sí mismo, no siente que depende únicamente de la madre sino también de sus propias fuerzas. El Jazón Ish zt”l (Emuná Uvitajón 1) enseña que hay entre los distintos seres humanos un graduaje de niveles de cualidades adquiridas. Es decir, algunos se destacan por la cualidad de la humildad, otros por la misericordia, mas también dentro de la cualidad de la humildad cada persona tiene su nivel. Así respecto a la fe en D-s, cada individuo se halla en un nivel superior o inferior al de su prójimo. Hay a quien la fe le impide cometer transgresiones. Mientas que, hay quien continuamente vive con fe. El Bitajón es saber que el Creador puede cambiar toda situación. (V. Rabeinu Yoná en Mishlei 3-26).

Otro punto importante, es saber que aun quien padece sufrimientos debe pensar que todo lo que el Creador hace es para bien.  En la Amidá rezamos: “recompensa a todos aquellos que confían verdaderamente en Ti”. En el libro Toldot Yaacov se relata que le preguntaron al Rabí Israel Yaacov Kanievski zt”l por qué se pide a D-s que nos recompense por el cumplimiento de los preceptos. Les contestó que no se refiere a la recompensa en el Mundo Venidero, sino a recibir la recompensa en este mundo por haber confiado en Él.

El precepto de Bitajón figura no sólo en la Torá, sino que es reiterado asiduamente en los libros de los Profetas. Lo cual hace obvia la recompensa que aguarda en el Mundo Venidero. Además está escrito (Tehilim): “A quien confía en D-s la bondad le rodea”, es decir, D-s le beneficia. Aún cuando nuestros actos no nos hagan merecedores de recibir el Favor Divino, de todos modos, el mero hecho de confiar plenamente en D-s, es mérito suficiente para recibirlo. En el libro Toldot Yaacov (38,39) también se relata que Rabí Israel Yaacov Kanievski zt”l se esforzaba, como su maestro el Saba de Novardok, en la confianza en D-s.  Después de haber adquirido el Bitajón, se quitó todas las preocupaciones de este mundo y se dedicó a estudiar Torá día y noche. No hay alegría más grande que dedicarse al estudio de la Torá. En esa misma bendición de la Amidá decimos: “sea nuestro legado entre ellos (los justos) y nunca nos avergoncemos”. Es decir, nosotros también queremos ser incluidos entre quienes confían en Ti verdaderamente. A pesar de estar dotados de libre albedrío, con todo solicitamos a D-s Su ayuda para confiar en Él. 

Para culminar, citaremos al Gaón De Vilna quien enseña: la principal causa de la entrega de la Torá es para arraigar en el pueblo judío la confianza en el Creador y transmitirla a las generaciones posteriores.

 

 

 

[1] Extraído del libro La confianza en D-s.

[2] Aproximadamente dos kilos.

Resumen de las Leyes del Año Sabático

Autor Rab Iehuda Boier

Tapa blanda, 50 páginas 

Precio: US$7

 

 

 

Capítulo del libro Resumen de las Leyes del Año Sabático

SHEVIÍT: CONCEPTOS GENERALES

En el precepto de Sheviít se distinguen cuatro aspectos:

 Prohibición de trabajar la tierra

Ciertos trabajos están prohibidos explícitamente por la Torá y otros por dictamen rabínico. Se permite trabajar la tierra para que no se echen a perder el árbol o los frutos.

  1. Desposeerse (hefker) de los frutos que tienen kedushat Sheviít, o sea, renunciar a la propiedad de los vegetales aptos para consumo humano, para consumo animal y para tintura.

Se le prohíbe al dueño del campo retener los frutos para uso personal, porque la Torá concede a todos el derecho de consumirlos.

Se prohíbe cercar las huertas para vedar el ingreso.

Aunque se permite recolectar frutos de Sheviít, se debe modificar la forma de recolectarlos de como se hace en los años comunes. 

  1. La santidad (kedushá) de los frutos

Observamos al respecto cuatro distinciones:

-La prohibición de provocar que se echen a perder.

-La prohibición de comercializarlos para obtener lucro, para comprar prendas o animales impuros o utilizarlos para pagar deudas.

-Un fruto con kedushat Sheviít retiene su kedushá a pesar de haber sido comercializado.

-Ni bien se acaba la temporada en que cada especie de fruto se halla aún en el campo, han de ser eliminados los frutos remanentes en la casa.

Nuestros Sabios z”l prohibieron el consumo de gran parte de los granos, cereales y verduras que crecen en el séptimo año, aun aquellos que crecen por sí mismos, es decir, que no requieren ser sembrados. En el Capítulo 10 será esclarecido este asunto.

 4- Condonación de deudas (Shemitat kesafim)

Toda deuda originada en un préstamo, es automáticamente condonada al haber transcurrido el Sheviít. Si al comienzo del octavo año ya ha llegado la fecha de vencimiento, pero aún la deuda no ha sido saldada, el prestatario no tiene obligación de saldarla y el prestamista tiene prohibido reclamarla.

Desde la destrucción del Sagrado Templo el precepto de Sheviít no rige más que por dictamen rabínico.