PARASHAT MISHPATIM

LA VERDADERA FUNCIÓN DEL MÉDICO

Los médicos desempeñan un cargo muy importante: curar a los enfermos y buscar los medios a fin de que regresen a su vida normal. Lamentablemente, existen médicos que arruinan la vida del paciente. ¿Cómo podemos encarar esta cuestión?

 

En la Parashá Mishpatim se mencionan varios preceptos relacionados con nuestra vida cotidiana.

Entre ellos aparece la ley cuando dos personas se agraden físicamente y una hiere al otro con una piedra o un puñetazo. Se trata de un caso que solamente uno hirió al otro, pero no murió por el golpe, en tal caso el agresor debe indemnizar el daño. Es decir, pagar el tratamiento médico y los medicamentos que se requieran para que la víctima pueda recuperarse.

La Torá escribe: “…verapó ierapé”. De aquí enseñaron nuestros Sabios z”l que la Torá permite a los médicos curar a los pacientes.

Mencionaremos algunos de los motivos de esta permisión:

-Se hubiera pensado que la Voluntad Divina es que tal persona padezca una enfermedad, por lo tanto, no debemos interferir con la Voluntad Divina. Consecuentemente, la Torá permite recibir ayuda médica, pues la Voluntad Divina es que la persona reciba cierto grado de sufrimiento, pero más de lo que le ha sido decretado no, por lo tanto, se le permite recibir un tratamiento para tratar de interrumpir -según la naturaleza humana- su enfermedad.

-El Rambam z”l explica que el doctor podría imaginarse que tiene prohibido dedicarse a curar personas, porque quizás el paciente fallezca en la sala de operaciones. De no haberlo sometido a tal operación éste hubiera vivido un tiempo más. Por este motivo la Torá le permite a los médicos curar a los pacientes, siempre y cuando utilicen todos sus conocimientos y sean aptos para llevar a cabo una operación.

-Varios aprenden de aquí que la Torá solamente permitió a los médicos curar a los pacientes pero les prohíbe desalentarlos u ocasionarles una muerte prematura. Es frecuente que los médicos informan a los pacientes que no les queda mucho tiempo de vida. Esto los desanima y les quita las ganas de vivir. Por este motivo, la Torá advierte al médico: “Tienes permiso solamente para curar, pero no para desalentar al paciente. D-s decide cuánto tiempo vivirá cada persona”.

Presenciamos varios casos en los cuales los doctores dijeron a los pacientes que sus días están contados y al final tuvieron longevidad. Por lo tanto, el médico debe limitarse a cumplir su función: curar al paciente. Si el médico ve que la situación está delicada, no debe informar esto al paciente, de todos modos, le informará a los familiares, a fin de que organicen rezos públicos y estudio de la Torá para que D-s lo cure. Si por error el paciente se entera de su crítica situación, debe fortificar su fe en el Creador, impregnando en su corazón que D-s es Todopoderoso y puede curarlo. También, debe hacer introspección y tratar de elevarse espiritualmente.

Quien vive de esta manera nunca se desanimará por la opinión médica, sino tratará con todas sus fuerzas de preservar su alegría. El estado de ánimo del paciente tiene un papel preponderante para su recuperación, en curar las células dañadas de su cuerpo. Por lo tanto, debe alegrarse, sonreír y fortificar a otras personas.

¡Con el deseo que D-s cure a todos los judíos que padecen enfermedades!