PARASHAT TERUMÁ 5780

PARASHAT TERUMÁ 5779

PARASHAT TERUMÁ 5778

TERUMÁ

 

“Y harán para Mí un Santuario” (Éxodo 25:8)

 

En el libro Tana Debei Eliahu (cap. 17) se enseña: Cuando Israel recibió con alegría el Yugo Celestial y exclamaron: “¡Todo lo que El Eterno dijo, haremos y escucharemos!”, D’ le dijo a Moshé que ordenara a Israel que hicieren para Él un Tabernáculo, como está escrito: “Y le dirás a los hijos de Israel… y Me harán un Santuario y reposaré dentro de ellos”.

 

Cabe preguntar: ¿en qué se relaciona la construcción del Tabernáculo con la exclamación de los Hijos de Israel: “haremos y escucharemos”?

 

Podemos responder de la siguiente manera: quien se contenta con el nivel espiritual en que se halla, no merece que repose sobre él la Presencia Divina. 

 

Pero los judíos de aquella generación dijeron “haremos y escucharemos”, expresando que también después de actuar, seguirían escuchando; porque anhelaban seguir elevando continuamente su nivel espiritual.  Se entiende entonces, por qué D’ les dijo: “Hagan para Mí un Santuario y reposaré dentro de ellos”. Porque estaban aptos para que la Presencia Divina reposare sobre ellos.

 

De aquí aprendemos, que todo judío, especialmente quien se dedica al estudio de la Torá, debe esforzarse continuamente en elevarse tanto en su estudio como en sus rezos, en sus virtudes y en su temor al Cielo. Es ésta la manera en que se hará acreedor a la Ayuda Divina y reposará sobre él la Presencia Divina. 

 

 

 

La sinagoga debe influir la conducta de la persona

 

Hay quienes asisten a la sinagoga para rezar los rezos de Shajarit, Minjá y Arvit; incluso hay quienes participan en clases de Torá. De todos modos esto no es suficiente. Porque la sinagoga es un “Pequeño Santuario” y debe influir a la persona para que se conduzca con santidad, a fin de que la Presencia Divina la acompañe todo el día; y en todo asunto que se le presente en el transcurso del día, se pregunte a sí mismo, cuál es la Voluntad Divina.

 

Los comentaristas citan varias fuentes que demuestran que la Presencia Divina no solamente reside en el Templo Sagrado o en el Tabernáculo, sino que reposa en todas las sinagogas y en las Casas de Estudio, tanto en la Tierra de Israel como fuera de la misma. En cada una de ellas reposa la Presencia Divina, siempre y cuando quienes la concurren se dejen influir.