Hasta Pésaj 5780: 

15 libros por US$120, incluye envío 

(dentro de Israel 390 shekalim)

1 Las leyes de pureza;
2 Leyes en el hogar; 
3 El libro de Yoná y las raíces judías; 
4 Israel: el florecimiento; 
5 Kidush Hashem; 
6 Los preceptos para toda la humanidad; 
7 Qué es la conversión; 
8 La Mishná: Tratado de Bikurim; 
9 La Kipá: iluminando el camino; 
10 Pureza inicial; 
11 Antes del sol; 
12 Resumen de las Leyes del Año Sabático; 
13 Versículos para fortalecer la Fe en Dios, 
14 El arte de educar
 y 
15 Shulján Halevavot

Los Guedolé Israel están dispuestos a renunciar a su elevada vivencia espiritual, en aras del pueblo de Israel

Está escrito en nuestra Parashá (Éxodo 27:20): “Y tú ordena”.  El Zóhar Jadash (Cantar de los Cantares), véase también en el Baal Haturim, explica que en esta sección de la Torá no figura el nombre de Moshé Rabeinu, porque cuando el pueblo de Israel cometió el pecado del becerro de oro: rogó a D’ “por favor, bórrame de Tu libro que has escrito” y la maldición de un Sabio incluso cuando sea condicional termina cumpliéndose y, efectivamente, se cumplió esta maldición al no figurar su nombre en esta sección.

Cabe cuestionar, siendo que Moshé Rabeinu estaba dispuesto a entregar su vida por el pueblo de Israel, ¿por qué fue castigado?  Más aún, en el Zóhar se critica a Noaj porque tendría que haber dado su vida por su generación como hizo Moshé Rabeinu en su momento y no contentarse solamente con su propia salvación.

Podemos responder de la siguiente manera: quien reflexione observará aquí el gran nivel espiritual que tenía Moshé Rabeinu.

Está escrito en la Torá (Deuteronomio 6:6): “Y amarás al Eterno con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus bienes”.

 He escuchado que el Jafetz Jaim zt”l explicó que el término: “con todos tus bienes –meodeja“, significa “con lo que te es preciado”. Incluso tu espiritualidad, debes entregar por el amor a D’, acercando más gente al cumplimiento de los preceptos.

Está escrito en el Sefer Hamitzvot (Precepto 73) que esto se incluye en el precepto de amar a D’; y con este fin dedica el tiempo que podría utilizar para Torá, Tefilá y su servicio Divino y sacrifica todo esto por el amor al Creador para acercar más judíos al cumplimiento de la Torá.

Moshé no es mencionado en esta sección de la Torá, pese a que toda la Torá es denominada: “Torat Moshé”, como expresando que le pertenece. Él estaba dispuesto a sacrificar todo por D’, no solamente sus asuntos físicos, su vida, sino también sus asuntos espirituales eternos, por ejemplo, que en una sección de la Torá no figure su nombre. 

Los grandes eruditos de la Torá aprendieron de aquí a sacrificar todo por D’, renunciando a su elevada vivencia espiritual en aras del pueblo de Israel.

 

Quien se dedica al estudio de la Torá, aun si carece de recursos, puede cumplir el precepto de beneficencia enseñando Torá a los demás

Está escrito:”Y tú ordena a los hijos de Israel”

Nuestros Sabios z”l (Vaikrá Raba 1:6) nos enseñan que a Moshé Rabeinu le deprimía el ver que mientras que todos donaban oro, plata y demás elementos para la construcción del Tabernáculo, él no tenía qué donar. D’ le dijo: “Y tú” tu donación será “ordena a los Hijos de Israel”.

Hay varios estudiantes de la Torá que se equivocan al suponer que por no disponer de dinero, están exentos del precepto de dar beneficencia.

Han de comprender que ciertamente, el precepto de beneficencia no se cumple solamente con dinero, sino que la mejor manera de cumplirlo para los estudiantes de la Torá, es enseñándola a sus prójimos. De tal manera, se hacen meritorios de recibir la bendición Divina: “porque por esto te bendecirá El Eterno, tu D'”.

Mi Maestro y Rabino HaGaón Rabí Moshé Shneider zt”l estableció en la Ieshivá un grupo denominado “Avodat Hakodesh”, que consistía en que varios alumnos destacados destinaran tres o cuatro horas semanales para responder las preguntas de los estudiantes más novatos. Según su opinión, esta es una gran llave para que todos tengan éxito.

Si bien en el desierto cada uno recibía su porción de Man diaria, de todos modos, podían cumplir el precepto de beneficencia, brindando ayudando espiritual a sus prójimos. Esta manera de cumplir beneficencia rige también en nuestros días.

Según lo expuesto comprendemos que D’ al decirle a Moshé: “Y tú”, le estaba insinuando que su misión era “ordena a los Hijos de Israel”, ésta sería su forma de aportar, sin más exigencias.