LA ÉTICA DE NUESTROS PADRES

Pirkei Avot con la explicación “Tub Taam Vadaat” de Marán HaGaón Rabí Moshé Shternbuj Shlit”a

Traducción: Zalman Grunman 

MISHNÁ XIV

Él solía decir: Si yo no soy para mí, ¿quién lo será? Y cuando yo soy para mí mismo, ¿quién soy? y si no ahora, ¿cuándo?

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Cada uno está obligado a fomentar su propio crecimiento espiritual, porque “si yo no soy para mí, ¿quién lo será?”, ¿quién se preocupará por mi crecimiento espiritual? De todos modos, tendrá presente: “Y cuando yo soy para mí mismo, ¿quién soy?”, porque nunca logrará alcanzar la integridad espiritual a menos que esté vinculado a la comunidad. Todos los niveles espirituales dependen de esto.

 

En el libro “Maor Vashemesh” (al principio de la Parashá Kedoshim) afirma: “No te equivoques suponiendo que estando solo, adquirirás santidad. Porque está escrito (Levítico 19): “y seréis consagrados”. La Torá utiliza un término en plural, porque el nivel espiritual a que debe llegar el pueblo de Israel se obtiene justamente perteneciendo a la comunidad. El servicio Divino se realiza juntos y la mayor parte del cumplimiento de la Torá depende de la congregación”.

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Otra explicación: cuando uno se preocupa solamente de sí mismo, ¿qué soy?, carece del mérito de la congregación que lo salvaguarde del castigo.

Podemos fundamentar esta enseñanza en el versículo (Salmos 19:10): “las sentencias de El Eterno son la Verdad, se justifican juntos”.

¿Acaso se nos habría ocurrido afirmar que las sentencias de D’ no son la Verdad, para que el versículo lo tenga que enseñar?

 

Rabí Itzjak Zeev Soloveitchik zt”l explica que le es imposible a un juez humano expedir una sentencia verdadera en su totalidad, porque al castigar al transgresor, también se ven afectados algunos de sus allegados, quienes no cometieron transgresión alguna. Pero las sentencias de D’, son íntegramente justas, de modo que al castigar al transgresor, nadie que no lo merezca se verá perjudicado.

 

Los Baalei Hamusar (maestros de la Ética judía) aprenden de esta Mishná que beneficiar al amplio público es el mejor consejo para ser juzgado favorablemente en el Juicio de Rosh Hashaná y de Iom Kipur, porque por tal mérito, nos juzgarán favorablemente.

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Y si no ahora, ¿cuándo?

La Mishná nos exhorta a arrepentirnos cuanto antes y no postergar el arrepentimiento. Quien no se arrepiente ahora, ¿cuándo lo hará? Quien posterga su arrepentimiento, se sumerge más en la impureza de las transgresiones y le resultará más dificultoso purificarse.